jueves, 9 de septiembre de 2010

She.

A ella le encanta mirar las nubes, podría estar horas y horas mirándolas y admirándolas. Si hubiera sido un animal seguramente habría sido un ave, y de preferencia, una golondrina. A dónde no iría si lo fuera, pero le tocó ser el peor animal... lamentable. Ni siquiera ella los comprende bien (a los del género homo), está segura de que no sabe cómo serlo. Es por esa razón que está super loca y la gente lo nota. Ya no le importa. Sería más infeliz si no lo fuera... además, ¿quién decide qué es ser normal? y ¿qué es ser feliz? en fin...
Ella, mientras miraba hoy desde la salita del tercer piso las nubes y cómo el cielo iba cambiando de color en el atardecer, pensaba en la persona que estos días le ha estado ocupando un poco la mente. Es super bonita. Nunca le había pasado tán rápidamente (o al menos eso cree ella) eso de gustarle tanto alguien como para que esté en sus pensamientos mínimo la mitad del tiempo. Es super triste porque ella tiene una maldición que la ha torturado siempre... ella se enamora de personas ya comprometidas. Nunca ha entendido por qué pero como ella es super poco racional en el ámbito del amor se rinde no más a lo que siente y deja que su corazón sea libre para amar aunque no sea cien por ciento correspondida. Debe ser que está en una vida difícil. Quizá por eso no es un ave, porque ahora le tocaba algo más difícil pero quizá ella aún quiere volver a su vida anterior y por eso desea tanto volar y ama tanto las nubes y esas cosas. Sólo quizá. Ella prefiere no pensar mucho en eso. Cuando lo hace su corazón sufre, es como si le enterraran pequeños alfileres de a poquito aunque han llegado momentos en los que se lo han destrozado, pisoteado, escupido y luego, lanzado a la basura. Igual ha aprendido algunas cosas de sus otras tristes experiencias... pero aún duele. Aveces desearía un poco de morfina.

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